Archivo mensual: mayo 2008

Trabajo en equipo

Siempre he sido una persona bastante individualista, de esas que en la universidad, si se topaba con alguien que “no hacía su parte”, lo mandaba a ***** *** **** y decía “tranquilo, ya lo hago yo”. O como dicen los ingleses: “If you want something done well, do it yourself”.

Lo cierto es que hace ya tiempo (podríamos decir que “años”, en tanto que hace más de un año, seguro) que decidí que uno no está solo en el camino hacia ninguna gran recompensa y que lo mejor era sacarle provecho al hecho de poder trabajar con otra gente o, dicho de otro modo, momento de tratar de valorar en su justa medida el trabajo en equipo (¡y de aprender a trabajar en equipo!).

Hoy es uno de esos días en los que una servidora ha tenido el placer de sentir en su piel la ilusión, la alegría y la satisfacción del trabajo en equipo, y del trabajo en equipo bien hecho 🙂

Esto es para los incrédulos

Trabajar en equipo no sólo es posible, sino que es altamente recomfortante después de días e incluso semanas de duro trabajo. Además, es una de las mejores motivaciones (al menos para mi lo es), para PODER seguir trabajando al 200% 🙂

Elemento esencial: la confianza

Esto es para los miembros del GRAN equipo del cual me siento parte integrante

GRACIAS. Gracias por el apoyo, por echarme un cable en los momentos bajos, por el esfuerzo, por cuando hay que morderse la lengua, por las noches sin dormir (o durmiendo poco), por ser tan buenos profesionales (¡qué caray!), por la comida de mañana… y por ser como soys. Es un auténtico placer trabajar con gente como vosotros.

Aquí dejo unas fotos de equipo

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Con móvil

Este breve post para decir que mi móvil ha resucitado. Se había muerto. Yo no he hecho nada para recuperarlo. Pero JJ lo ha resucitado. Y vuelvo a tener móvil.

La batería hace un poco el tonto, pero por lo general puedo atender llamadas y sms.

Y eso.

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La amistad

Amigos que cambian de nombre

Resulta que Juanji (Juan Jesús) hace ya unos años que se hace llamar Jesús (sólo Jesús), aunque celebra su santo el día de san Juan, y aunque en casa le llaman “Kuke” :O Cuando le hablo a alguien de Juanji no puedo evitar llamarle de este modo, así que cuando este alguien le conoce, pongamos por caso Marina, le llama tal cual y a él le parece raro que alguien que no pertenece a su infancia o adolescencia use ese apodo.

Lo mismo con Viky. Que su madre la llamó Virginia por la actriz francesa Virna no-me-acuerdo-del-apellido. Y cuando se enfada la llama “Virnaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”. Por algún motivo que desconozco Virginia siempre se había hecho llamar Viky, pero ahora ha vuelto a su esencia, y se llama Virginia. “Tu me puedes llamar Viky, claro”. Claro, pero resulta un poco extraño, ¿no? A mi me gustaría llamarla como ella se sienta más cómoda… pero es que no conozco a ninguna Virginia :/ Ésta somos Virginia y yo en Madrid:

Amistad y viajes

Amistades hay de diferentes tipos. Están aquellas personas con las que convives en el día a día, y son amigas (hay muchas otras que no). A veces has viajado con ellas (como con Laura e Ingrid), a veces no (como con Alex o Lluís), y a veces poco o sólo por trabajo (como con Albert o Chris). Hay amistades a las que has conocido viajando (como a Marina).

Lo importante de la amistad

Para mi lo importante de la amistad es que sea recíproca y que se base en la sinceridad. No me estoy refiriendo a una sinceridad de “decirlo todo” sino en una sinceridad de decir lo que uno siente “de verdad”.

Por ejemplo: Si yo pienso que el “Saint Anger” es un truño y que el pachín pachín de la batería va a estropear todos los álbumes de Metallica hasta el final de sus días, aunque sepa que a JJ le va a doler, se lo digo y nos echamos unas risas.

Por ejemplo 2: Si Viky está echa polvo, por lo que sea, y yo lo sé y la llamo para animarla y quiero ir a verla y ella me dice “prefiero estar sola, o prefiero estar con x”, yo no pienso que ya no somos amigas (o que ya no somos tan amigas como antes) sino que lo que realmente desea es lo que me ha dicho. Y me quedo en casa convencida de que esa es la mejor manera que tengo de ayudarla a sentirse mejor.

Vivir cerca y estar cerca

Viky y yo siempre hemos vivido lejos y siempre (desde que nos conocimos a los 12 y 13 años) hemos sido amigas. Desconozco qué pasaría si alguna vez vivíeramos en la misma ciudad y no voy a negar que me da un poco de miedo pensar en ello. Lo que siempre hemos hecho, es estar cerca.

¿Cómo me doy yo cuenta de si estoy cerca de otra persona?

Te saludas, te abrazas, notas el calor de la otra persona y empiezas a hablar. Hablas de nimiedades y de cosas realmente importantes en la vida (las que tienen que ver con el amor y la felicidad) y te sientes cómodo. Las risas y las sonrisas fluyen, te olvidas de las moscas, del tiempo y de que se ha hecho de noche y no ves un burro a tres pasos. Te peleas, te gritas, te odias (te quieres largar en taxi de una ciudad que está a más de 3h en coche de la tuya en mitad de la noche)… te separas 2 años de una persona… y eres capaz de volver a sentir lo mismo por ella al cabo de esos dos años y después de haberla echado el mundo no sabe cuánto de menos.

Y más cosas. Pero para hacerse a la idea creo que vale.

Laia y yo vivimos y estuvimos cerca durante muchos años. Luego dejamos de estar cerca, más tarde dejamos también de vivir cerca. Ahora vivimos cerca otra vez, pero seguimos estando lejos… creo.

Cosas que decir a un amigo

A un amigo se le puede decir que lo sientes porque él va a notar si lo estás sintiendo o no y su respuesta va a ser sincera contigo. También se le puede decir que no lo sientes…

A un amigo se le puede decir lo que no te dices a ti mismo. Un amigo es capaz de sacarte eso… y mucho más 🙂

Cosas que les digo a mis amigos

Que junto a mi família, y aunque suene tópico, son lo más importante en mi vida. Si a uno no lo ve nadie, si uno no interactúa con alguien, ¿existe igual? (como el árbol en medio del bosque que se cae y nadie lo ha visto…)

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La noche

Dónde: Oída esperando el metro en la parada “Goya” de la línea roja, en Madrid

Cuándo: El jueves, de camino a la cita con Viky en Lavapiés.

Qué: “A mi me gusta tanto la noche, que al día le pondría un toldo.”

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Comunicación y desarrollo de habilidades

Esta semana he asistido a un curso de comunicación en Madrid. El curso lo imparte “Growman Group”, y desde mi punto de vista, es un curso por el que debería pasar todo el mundo. Tanto a nivel personal como profesional, lo que se aprende en él tiene un valor altísimo.

Este es el primero de los posts que seguramente le dedicaré a los temas tratados en el curso. No sólo porque considero que son dignos de reflexión y que el hacerlo me ayudará a interiorizar algunos temas (algunos por primera vez, otros no…), sino también por el deseo de compartir estas reflexiones con los que me rodean (y leen mi blog :p).

Bueno chicos, lo prometido es deuda, aquí va el vídeo (¡gracias por dejarme colgarlo!):

Juan, M. Dolores: Gracias por todo lo que me habéis enseñado durante estos tres cortos pero intensos días.

Juanjo: Ojalá pudiéramos charlar más a menudo en el metro, de camino al trabajo.

Fernanda: Qué suerte tiene tu empresa de que alguien que piensa tanto en las personas dirija el dpto de RRHH 🙂

Antonio: Si algún día decido pasarme al mundo de la venta te llamaré seguro, porque de verdad que tu habilidad para la oratoria es admirable.

Mariano: Pues eso… que si lo que realmente quieres es volver a Barcelona, ¡no dejes de hacerlo!

Tomás: Que saber decir que no cuando la ocasión lo merezca no te va a hacer menos “trozo de pan” de lo que eres 😉 Y que ayer al llegar a casa compartí nuestra teoría de que vivir en pisos pequeños disminuye las peleas… y se rieron un poco de mi jaja!

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Mirando hacia adentro

Hoy es uno de esos días en que he mirado hacia adentro y no me ha gustado lo que he visto. Uno de esos días en los que no me siento orgullosa de mi misma.

En realidad no voy a entrar en mis miserias sino en el hecho de tenerlas y de no saber cómo enfrentarme a ellas. Cosas que uno tiene adheridas a su persona y que a veces ni se da cuenta de ello.

Una de esas mis miserias hace referencia a una historia del pasado. Yo sé que ahí hay algo que no va bien… pero no sé el qué. Y es JJ el que con una cerveza y buena música me dice “Vane, o lo superas de una vez o te enfrentas a ello, pero no sigas mirando hacia otro lado, porque está ahí”. Y vaya que si lo está.

En realidad este par de cosas que he encontrado dentro de mi no hacen tanta referencia a mis principios (o a la falta de ellos) como al hecho de darme cuenta de que no soy como creo que debería ser (y no me refiero a ser alta, guapa y rica…). Hoy he terminado de leer una novela de Hornby titulada “Fiebre en las gradas” y en ella había algo de eso. El autor reconoce su obsesión por el fútbol y se pregunta si sería capaz de no ir a buscar a su hijo el primer día de colegio por un partido del Arsenal en casa. Él quiere creer que no, que no sería capaz, pero duda de que así fuera. Pues a mi me pasa lo mismo. En resumidas cuentas, es algo que creo que le pasa a mucha gente: que no te gusta cómo eres.

Para terminar, he estado buscando un vídeo del programa de “Personas humanes” para homenajear a una persona que dejó en mi algo de ese ser sincero y honesto con uno mismo. Se trata de mi exentrenador de natación. Lástima porque no he encontrado el vídeo, pero parafraseando a Mikimoto, él siempre tenía 5 razones para explicar el por qué de las cosas, de todas las cosas, y especialmente de esas que para explicarlas hace falta mirar hacia adentro.

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Sin móvil

Ayer mi móvil dejó definitivamente de funcionar. Ya no albergo esperanzas. Parece que no le sienta bien que lo enchufen a la corriente… el otro día se puso a hacer el tonto y ayer dijo que ya no se encendía más. Es el segundo aparato que muere en este piso: primero el iPod de JJ (que ya venía enfermo de Calella) y ahora mi móvil.

De momento no voy a mover un dedo por hacerme con uno nuevo (ni de segunda mano). No sólo porque hoy sea dominngo y mañana fiesta, que también, sino simplemente porque no me apetece. Un peso menos en el bolso y a ver cuánto duro.

A mi madre, que no lee mi blog, la llamaré para darle la noticia (¡ahora que ella tenía uno nuevo y hasta ha aprendido a enviar y leer sms!).

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