Archivo mensual: mayo 2010

Maneras de emprender

Nunca he montado un negocio (ni un proyecto más o menos decente, aunque no se haya convertido en negocio), pero en mi familia se han dado casos. A menudo me entran ganas, recuerdo las palabras de mi padre el día que llegó a casa y dijo “estoy harto de trabajar para los demás, vamos a hipotecar el piso y a montar un restaurante”. A mi madre le entró el vértigo. A mi padre le brillaban los ojos. Ya habían fracasado una vez. Yo no sabía de parte de quién ponerme.

Hace unos días Hace muchos días (este es otro post que rescato del baúl de los recuerdos AKA carpeta de borradores) tuve la oportunidad de escuchar hablar de su experiencia a diferentes emprendedores en el JEI Startup Zaragoza. Bueno, no es nada nuevo decir que no hay una fórmula mágica, que la pasión es por supuesto algo imprescindible. Me quedé con tres estilos de emprender.

  • Estilo 1: Emprendedor- Empresario. No sólo emprende sino que además tiene habilidades para converitr aquello en lo que cree en un negocio rentable. Con su business plan, su MBA y su pasión quizás más enfocada al negocio que al producto o servicio que ofrece, el emprendedor- empresario emprende y consigue hacer grande el negocio.
  • Estilo 2: El artesano. Ubaldo Huerta y Eduardo Manchón utilizaron este término para hablar de cómo ellos habían emprendido (y siguen haciéndolo) varios proyectos. Básicamente se refirieron a Loquo y a Panoramio. Con mimo, con cariño, poquito a poco, en un garaje o donde sea. Lo que dicen de que una empresa no se monta en un garaje a ratos libres… Pues depende. Lo que está claro es que es más difícil montar una empresa en tus ratos libres cuando el 80% de tu cabeza está en otro sitio que dedicándole todo el tiempo del mundo (o al menos ese 80%). Peeeero… hay quien es tan apasionado que lo consigue. También es verdad que es lo menos habitual (otro ejemplo, y éste lo he vivido de muy cerca, Mundoanuncio) por ser, como digo, más difícil o más sacrificado.
  • Estilo 3: Emprender entorno a una necesitad, con un producto buen o, a poder ser, muy bueno. Fue Marek Fodor quién habló de esto a colación de su experiencia con Atrapalo. Son varios los emprendedores que crean algo con el objetivo de cubrir una necesidad que ellos mismos tienen. La clave en estos casos está en que esa necesidad sea lo suficientemente representativa en la sociedad o en el mercado.

La conclusión a la que llego (no sólo entonces, sino día a día, trabajando, por suerte, en un entorno lleno de emprendedores) es que se pueden aprender muchas cosas para montar una empresa, pero lo de ser o no ser emprendedor,  de eso creo que hay que llevar algo dentro. ¿Fórmulas para el éxito? Sin ser una experta me atreviría a decir que ninguna, sino que todo depende de tu manera de ser y de trabajar, de conocerse a uno mismo, de quién te rodees (de quién no), del mercado.

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Sonrisas y fútbol

Hoy el Barça ha ganado la liga. En Barcelona hay mucha gente de fiesta, mucha gente contenta. Vivir esta fiesta en Barcelona es algo especial, y lo digo siendo culé, pero sobretodo siendo alguien que vive en Barcelona. El año pasado, el año de las 6 copas, también vivía en Barcelona. Supongo que, aunque ahora los triunfos de Barça nos parezcan algo “normal”, estamos viviendo algo singular.

De vuelta a casa, en sentido contrario a Canaletes, un chico nos ha parado y nos ha dicho: “Eh, que Canaletes es hacia allí”.

Después del partido nos hemos acercado a dar una vuelta por la Plaça Catalunya y por Canaletes (algo que, aunque nunca se sabe, si no estuviera viviendo en Barcelona creo no que hubiera hecho). He hecho algunas fotos. Algunas fotos de gente sonriente 😀

Força Barça!!

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Cosas que me hacen reír

Los lunes

Recomendar a alguien un grupo que ya conoce y que te responda el email diciendo: “Oye, hay un grupo que se llama Guns’n’Roses que creo que te gustaría, escúchalo.” Juas. Gracias por la recomendación, no los conocía. 😉

Los martes

Ir al súper y, entre otras cosas, comprar un palo de escoba. Pagar, coger las bolsas, coger el palo, disponerse a dar el primer paso hacia la salida. Dar el susodicho paso. Y oir: “ay”.

Haberle dado a la cajera en la cabeza con el palo (flojito) :S

Y no poder parar de reír hasta llegar a casa. Contarlo por teléfono, ataque de risa 2. Contárselo a mi madre, ataque de risa 3.

Los miércoles

Que suene en el iPod una canción de Los Planetas de cuya letra no te acordabas. Son las 8am. Y te partes.

(Releyendo he pensado que igual no hace tanta gracia, así que voy a hacer una aclaración: la parte con la que más me río es la de “Quiero que sepas que espero que acabes colgando de un pino”. Me provoca risa, y ya.)

Quiero que sepas que ya me esperaba
que esto ocurriera y que no pasa nada,
sólo me da la razón, y que he estado aprendiendo
de cada momento que he estado contigo.
Y pienso aplicar contra mis enemigos
tus tácticas sucias de acoso y derribo,
que también he sacado algo bueno
de todo este enredo.

Y quiero que sepas
que espero que acabes
colgando de un pino
cuando veas lo imbécil que has sido,
cuando veas que lo has hecho fatal.

Y que quiero que sepas
que ha sido un infierno,
estando contigo
el infierno es lo más parecido,
te pareces un poco a Satán.

Quiero que sepas que me he acostumbrado
a tus putas escenas de “ahora me largo”.
Lárgate ya de verdad que sería una suerte
si no vuelvo a verte en los próximos años.
Por mí que podías tirarte de un tajo
que ya lo que hagas me trae sin cuidado.
Si me pongo a pensarlo un momento
creo que lo prefiero..

Así que ya sabes
que espero que acabes
pegándote un tiro
cuando veas lo imbécil que has sido,
cuando veas que lo has hecho fatal.

Y que quiero que sepas
que ha sido un infierno,
estando contigo
que por poco no acabas conmigo,
pero soy difícil de matar.

Y que quiero que sepas
que ha sido un infierno,
estando contigo
el infierno no es tanto castigo,
te pareces bastante a Satán.

Los jueves

El cura que hace vídeos que salen en Youtube, que dice que la ciencia es una religión porque H2O es un dogma. Casi da más risa que te lo cuenten que ver el vídeo :O

Los viernes

Otro vídeo, el de Facebook en la vida real (vía Ceci, sin Facebooks ni nada de por medio).

Los viernes también hay otra cosa con la que me río: http://isitfriday.biz/

Los sábados

Llegar a Sitges a la tienda de los gofres buenísimos, ir a cenar y que cuando vuelvas esté cerrada. A algunos no les hizo tanta gracia. En momentos así apoyo eso que dicen de que es mejor comerse el postre antes de la comida o la cena 😀

Los domingos

Los domingos los dejo para que cada uno se ría de lo que quiera (bueno, el resto de días también, por supuesto… ya se entiende ¿no? :P). Este post lo empecé hace un montón de tiempo, tanto como el 4 de Octubre de 2009. Parece ser que en algún momento se quedó enterrado en la carpeta de borradoes.

Iba a borrarlo cuando se me ha ocurrido dejarlo tal cual. El motivo de haber tardado tanto en publicarlo es que no encontraba nada gracioso que me hubiera pasado en domingo. Así que lo fui dejando, dejando… Y hoy es sábado.

Lo importante no es que te pasen cosas graciosas, lo importante es saber ver lo gracioso en los pequeños detalles.

Mañana domingo, si el Barça gana la liga, nos reiremos mucho 😀

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Up

El otro día vi la película de Up, de Pixar. Me gustó mucho mucho. Tanto que no dejo de tenerla presente, va y viene en mi cabeza, está ahí de fondo. Cuando la estrenaron quise verla, quise una y otra vez, no fui, y se perdió en mi memoria. Al rescatarla fue de esas veces que te dicen “Está muy bien, está muy bien” y te insisten tanto que tu piensas “ay”… pero sí, está muy bien de verdad. Una lástima no haberla visto en 3D.

Fuente: cinemanet.info

Pequeños detalles que me gustaron de Up

  • El protagonista, de pequeño, saltando el monte Everest… ay no, rodeando el monte Everest
  • Sudamérica, que es como Norteamérica… pero en el sur
  • El buzón de Carl y Ellie
  • Buenas tardes, me llamo Russell y soy un explorador intrépido… Buenas tardes, me llamo Russell y soy un explorador intrépido…Buenas tardes, me llamo Russell y soy un explorador intrépido… El día de la marmota.
  • Gamusinitos, gamusinitooooOos

Renunciar a un sueño… para que el sueño se haga realidad

[Ojo que igual le spoileo la película a alguien]

Bueno, supongo que cada uno interpreta las cosas a su manera o lee lo que quiere leer allí donde tiene la oportunidad. Digo esto sólo por si acaso.

Durante buena parte de la película (por no decir casi toda) Carl persigue un sueño (un sueño que había sido de su mujer y suyo cuando ella vivía): ir a las Cataratas Paraíso e instalar allí su casa. Carl se niega fervientemente a renunciar a su sueño sin darse cuenta de que con ello está renunciando a sus nuevos e intrépidos compañeros y a nuevas aventuras.

Darse cuenta de que su ídolo de la infancia, Charles Muntz, es un cazador de especies más que un verdadero explorador, es el primer paso para “cambiar” de sueño. El primer paso para dejar de ser un cascarrabias y convertirse en un abuelo molón (al menos para Russell).

La historia de Carl me hizo pensar en que a veces nos aferramos a las cosas sin sentido. En este caso no por miedo, sino por no defraudar a una persona a la que quiere (su mujer) y supongo que también por no defraudarse a él mismo. Y eso, aferrarse a algo sin saber por qué, por inercia o por lo que sea menos por algo auténtico, te impide o puede impedirte ya no solo tener nuevos sueños, sino también caminar. Y caminar, siempre se camina hacia adelante 🙂

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Correr, caminar y Ponferrada

Correr

Estoy leyendo “De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami. Murakami es un escritor que me gusta mucho, pero desde que estoy leyendo este relato autobiográfico, todavía más. Todavía no lo he terminado, pero lo recomiendo.

Leyendo estas líneas a propósito de uno de los maratones de los muchos que ha corrido Murakami recordé, como salida de la nada, mi llegada a Ponferrada. Pero primero las líneas:

No me apetece nada contar esto (de ser posible me gustaría dejarlo oculto en el fondo del armario), (…). Hasta el quilómetro treinta iba a un ritmo aceptable. Incluso pensaba que, si seguía así, llegaria a meta con un tiempo aceptable. (…) Justo después del kilómetro treinta, de repente las piernas empezaron a no responderme. Me entraron calambres, que se fueron haciendo progresivamente más intensos, y, finalmente, ya no pude correr nada. (…) Fue la primera vez en mi vida que tuve que caminar durante un maratón. (…) Quería llegar a la meta aunque fuera a gatas. (…) Pero nunca había imaginado que al dejar de correr sentiría tantísimo frío. Si sigues corriendo, el cuerpo entra en calor. Sin embargo, lo que de veras me dolía, mucho más que el frío, eran mi orgullo herido y mi lamentable imagen caminando penosamente por el trazado del maratón.

Caminar

Correr es algo que no hago a menudo. Caminar es algo que me gusta. Prefiero ir andando que en bici. Prefiero ir andando que en metro, aunque a menudo acabo yendo en metro. Me gusta leer mientras camino. Caminar es algo que hice mucho, muchos días seguidos, durante el pedacito de Camino de Santiago que recorrí (León- Santiago de Compostela), hará ya más de tres años.

Si he conectado con algo de este texto de Murakami no es con la perseverancia, con la disciplina, con el “tener que”  llegar a la meta y con el orgullo herido. Si he conectado con algo ha sido con el sentimiento absoluto de abatimiento, de no poder reanudar la marcha, con mi lamentable imagen caminando penosamente por el trazado del camino…

Ponferrada

… al llegar a Ponferrada. Así me siento yo respecto a aquel episodio de mi vida: vergüenza, imagen penosa, dolor.

A una de mis mejores amigas (aunque la distancia, física y no tan física, nos separe a veces), Marina, la conocí inmediatamente después del momento que voy a narrar. Inmediatamente después. Hasta ahora siempre que pensaba en cuándo nos habíamos conocido, pensaba en esto, pero no en lo que voy a contar. Por algún motivo que desconozco y que seguramente no tiene que ver con las palabras ni con el significado de las mismas, hasta que leí el fragmento de Murakami no me di cuenta.

Llevaba 3 días caminando a una media de 30km al día. Caminar, ducharme, comer, escribir, llamar a mis padres, dormir. Caminar. El primer y el segundo día había empezado a caminar muy pronto por la mañana, todavía oscuro. Caminaba sola, soportaba el peso de la mochila, de la mochila de la ropa y de la otra mochila… la de la vida. No sé bien si escapaba o si me dirigía a alguna parte. Ahora, desde la distancia, creo que iba a alguna parte, a alguna parte buena. Crucé un pueblo cuyo nombre no recuerdo y un largo, interminable, camino de 3 o 4 km (si no recuerdo mal) me separaba de Ponferrada, lugar en el que podría descansar. Hacía sol, hasta me puse rojita y pude ir todo el día en manga corta. El camino parecía no terminarse nunca.

De repente mis piernas dejaron de caminar. Me senté al lado de una verja y empecé a llorar. No sé con qué ni con quién conecté en ese momento pero me invadieron un montón de sensaciones, buenas y no tan buenas, y un peso enorme. Mis piernas no podían, no podían seguir caminando. Estaba a las puertas, a las puertas de Ponferrada y del ascenso. A las puertas de conocer a Marina y de salir de un sitio bueno para dar el siguiente paso y entrar en uno mejor. Me sentía total y absolutamente vacía, perdida y abatida.

Una mujer se detuvo y me dijo “No llores más, chica. Si ya estás en la ciudad, está aquí, es esta curva. Venga, que ya no te queda nada.” ¿Qué no me queda nada? ¡¿QUE NO ME QUEDA NADA?! Y una mierda, pensé. Y en efecto no me quedaba nada. Qué abismo.

En mi vida, como todo el mundo supongo, he sentido abismos. Este es uno de los abismos más intensos que recuerdo.

Bebí agua, me puse cacao en los labios cortados y seguí caminando. Me recuperé. No sprinté como Murakami al final de su maratón, pero sí que caminé sin parar hasta llegar al albergue. A partir de ahí mi camino fue otro, ya había llegado a mi primer destino. Algo de luz al fin.

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