Archivo mensual: junio 2012

Geeks vs. repetitive tasks

Esta gráfica ilustra cómo un geek (persona fascinada por la tecnología, en este caso con conocimientos de programación) y un no geek, se enfrentan, de manera diferente, a la realización de tareas repetitivas.

La gráfica es curiosa, y razón no le falta, sin embargo, hay algunas cosas que no me acaban de convencer… he aquí POR QUÉ:

  • En primer lugar, no debería hablar de geeks vs. no geeks, sino de personas con conocimientos de programación vs. personas sin estos conocimientos.
  • El hecho de pasar por el proceso, en vez de automatizarlo de buenas a primeras, también puede ahorrarnos mucho tiempo en el futuro, incluso más que el hecho de automatizar la tarea. ¿Por qué? Por el simple hecho de aprender y de ser más conscientes de a) si nos conviene o no automatizar la tarea y b) y más importante, CÓMO.
En este caso, mi aproximación sería pasar un tiempo haciendo la tarea manualmente, evaluar si automatizar y cómo, y luego hacerlo. La gráfica no muestra la pérdida de tiempo por automatizar cosas “mal” y tener que modificar el programa… 😉

La técnica del Mago de Oz

Esto de automatizar tareas me ha recordado a este método de investigación, que conocí como tal hace poco en este curso que estoy realizando. No tiene tanto que ver con tareas repetitivas sino con lo de aprender de los procesos manuales, pero me parece interesante contar de qué va.

La técnica del Mago de Oz consiste en simular un producto/ proceso/ etc. de forma transparente para el usuario, con el objetivo de analizar de forma sencilla si éste tiene sentido, en qué contexto,  y con qué características. En desarrollo de software, es una técnica que nos permite ahorrar mucho tiempo (y dinero).

La empresa Aardvark lo utilizó para probar un complejo sistema de recomendaciones. La aplicación consistía en lo siguiente: el usuario realizaba una pregunta al sistema, y éste le recomendaba cuál de sus contactos (de entre todos sus contactos en diferentes redes sociales) era la persona (o personas) más propicia para responder a esa pregunta. Pues bien, lo que hicieron para probar el sistema, en vez de desarrollar complicados algoritmos de recomendación basados en datos que además aún no tenían, fue empezar haciendo estas recomendaciones de forma manual. Para el usuario se trataba de algo automático, pero lo que en realidad sucedía cuando éste hacía una pregunta, era que una persona buscaba su perfil en diferentes redes sociales, navegaba entre sus contactos, y proporcionaba una respuesta. Como digo, para el usuario se trataba de algo automático, pero el sistema no estaba construido y a los creadores les permitió identificar necesidades básicas para desarrollar un producto competente. Si funciona sin que el sistema sea preciso, aún funcionará mejor cuando lo sea.

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Good Product Manager, Bad Product Manager

Leyendo este artículo “Good Developer, Bad Developer” de Guy Nirpaz, he llegado a este otro sobre Product Managers:

Good Product Manager, Bad Product Manager, por Ben Horowitz

El texto es de 1996, pero sigue siendo válido y define muy bien varios aspectos del product management. He aquí algunos de los puntos que más han llamado mi atención. Espero que os guste la lectura.

  • Good product managers define their job and their success. Bad product managers constantly want to be told what to do.
  • Good product managers anticipate the serious product flaws and build real solutions. Bad product managers put out fires all day.
  • Engineering teams don’t consider Good Product Managers a “marketing resource”.
  • Good product managers take written positions on important issues. Bad product managers voice their opinion verbally.

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LiveSprout, crea tu planta virtual-real

Hace un año aproximadamente, conocí a uno de los fundadores de un proyecto llamado LiveSprout. La idea consiste en poder hacer crecer tu planta como si fuera un objeto virtual, pero con la diferencia de que, al final del proceso, puedes comprar la planta. Y quién dice comprar dice regalársela a alguien.

La idea me encantó, y me apunté para probarla. A continuación os cuento cómo fue el proceso:

14/06 Recibo un email para que la semilla sea plantada. Respondo. Recibo un email de confirmación.

16/06 Recibo una foto de MI semilla.

17/06 Recibo una foto de mi planta, y me informan de que si quiero la puedo regar.

18/6 Recibo un email para regar la planta (otra vez). Me recomiendan que la riegue una o dos veces al día (aunque parece que tiene ya mucha agua…).

19/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta.
20/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta.
21/06 Recibo dos emails diferentes para recordarme que vuelva a regar la planta.
23/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta. Pero esta vez la foto que me envían es diferente.
24/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta.
26/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta.
28/06 Recibo dos emails diferentes para recordarme que vuelva a regar la planta.
29/06 Otro email para recordarme que vuelva a regar la planta.
Y el mismo día, recibo un email para decirme que ha llegado el momento de comprar la planta o de pagar para poder seguir con el proceso. Nunca contesté a ese email y no volví a saber de la empresa ni de la planta.
El caso es que, la experiencia de usuario, no me acabó de gustar. He aquí algunos de los motivos (y posibles alternativas):
  • Nunca llegué a saber el tipo de planta del que se trataba.
  • Demasiados emails, y había algunos que no lograba entender. Por ejemplo, yo no sé nada de plantas, si recibo un email cada día preguntándome si quiero regar la planta, asumo que lo necesita, pero por otro lado, en las fotos que me enviaban, la planta se veía mojada, con lo cual nunca sabía qué era lo que había que hacer. Hubiera sido mucho mejor que me escribieran sólo cuando la planta necesitaba ser regada, por ejemplo. En este sentido, considero que hubiera sido muy útil disponer de tutoriales sobre el cuidado de plantas o similar.
  • Cada vez que llegaba un email lo sentía como una obligación, no como algo que me apetecía hacer. ¿Qué tal un espacio web (no sólo emails acumulados) donde ver todas las fotos del proceso? ¿O comparar tu proceso con el de gente a tus amigos/ otros usuarios? Quizás una interfaz donde se vean todos los pasos por los que pasar y por dónde voy, cuánto tiempo me queda, etc.
  • Por las fotos que me enviaban, nunca me quedaba del todo claro cuál era mi planta (con lo cuál nunca me llegué a “enamorar” de ella de verdad).
  • Los mensajes y las acciones a realizar eran demasiado impersonales, por ejemplo, contestar a un email diciendo “REGAR” para que la planta fuera regada. Para mi hay tres cosas que impiden que le coja cariño a la planta en esta situación: 1) parece que el mensaje no se lo envío a la persona que cuida de mi planta y 2) la interacción no es “directa” con la planta- aunque sé que eso es imposible- que ciertamente podría ser más cercana-, y 3) en este sentido, el email puede no ser el mejor método. ¿Qué tal una app a la que pueda entrar en cualquier momento, ver mi planta y fotos del proceso, y darle a regar o a poner de cara al sol, o cualquier otra cosa, en cualquier momento?
  • Al final del proceso me sentí obligada a comprar la planta o a pagar para seguir haciéndola grande, y eso no me gustó. Me hubiera gustado disponer de más alternativas. ¿Traspaso a alguien que la quiera? ¿Posibilidad de que la compraran mis amigos de Facebook? Porque de esta manera asumo que, como no pagué por el servicio, lo que acabó pasando con mi planta es que la dejaron morir…

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Yoda, Darth Vader y Muybridge

Hace unos fines de semana descubrimos un lugar muy chulo para ir a hacer turismo geek en San Francisco: los LucasFilm HQ. Se trata de unos headquarters de LucasFilm situados en el Letterman Digital Arts Center, en Presidio. Una zona de la ciudad que, aunque un poco apartada, destaca por ser una zona muy verde, tranquila e ideal para dar paseos.

Allí tuvimos la oportunidad de ver la fuente de Yoda, y de hacer un rato el payaso:

El edificio que se ve detrás, es el único al que le está permitida la entrada al “personal ajeno” a la empresa. Aún así, nosotros no pudimos entrar ya que sólo está abierto de lunes a viernes, durante el horario laboral. Así que bueno, tuvimos que conformarnos con ver a Darth Vader desde fuera:

Me quedé con ganas de escuchar la voz de Darth Vader, mejor consejo ever encontrado a través de Foursquare (ver el apartado de “Popular Tip”):

Cerca de la fuente de Yoda, también hay un monumento a Eadweard Muybridge. Sé que no es tan popular como Yoda (aunque razones no le faltan), pero a mi me hizo ilusión que se le rinda homenaje a este señor en un sitio así. La obra más famosa de Muybridge es ésta.  Aunque en realidad no se trata de un vídeo sino de varias imágenes estáticas tomadas una detrás de la otra. Esto sucedió en 1878 (el cinematógrafo de los hermanos Lumière no se patentó hasta 1894), así que bueno, uno ya se hace a la idea de lo que significó para el mundo.

Y finalmente, ya que estábamos por la zona, nos pasamos también a dar un paseo por el Exploratorium (aunque no entramos). Tuvimos suerte con el día, la verdad es que es una visita muy bonita y recomendable.

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Yo he trabajado con muchos programadores españoles y buenos

No soy programadora, pero a lo largo de mi carrera he trabajado con muchos programadores, y con muchos programadores buenos (¡afortunada yo!). Es por ello que, aunque tarde, me uno al debate aportando algunos datos basados en mi experiencia. Para el que no esté al día, recomiendo la lectura previa de los artículos de Enrique Dans, David Bonilla, José Manuel Beas y la escucha del último podcast de Cachirullo Valley.

Programadores buenos

En cinco minutos he contado 25 programadores españoles con los que he trabajado DE FORMA DIRECTA. Seguro que me dejo algunos, pero como muestra nos sirve. De éstos, 18 son programadores buenos y no dudaría ni un segundo en volver a trabajar con ellos, y hay 5 que, además de buenos, son emprendedores.

Vale, lo reconozco, mi experiencia me dice que hay menos programadores emprendedores y buenos que programadores buenos, ¿y? También hay menos camareros emprendedores y buenos que camareros buenos. Y menos malabaristas emprendedores y buenos que malabaristas simplemente buenos. Y así, sucesivamente.

Cómo aprender a buscar un programador

Hay emprendedores que, además de no saber programar, no saben buscar programadores. Estoy de acuerdo con @david_bonilla en que uno de los problemas en España es que la profesión no está bien pagada. Pero ese no es el único problema que se encuentra la gente que busca buenos programadores y/ o programadores que se quieran embarcar en la aventura de emprender. He aquí un par de ideas sobre el tema:

a) Saber qué se busca

Y no saber lo que se busca es un tema que, a su vez, se puede dividir en dos grandes temas:

  • No sé qué tipo de persona busco
Lo primero que hay que preguntarse cuando se busca un programador es ¿busco un emprendedor o un ejecutor? Y es muy importante ser SINCEROS con la respuesta. Casi todos los casos que veo a mi alrededor caen en alguno de estos grupos:
  1. Digo que busco un emprendedor y busco un ejecutor. Le propongo a alguien que compre mi idea y que la desarrolle, si va bien la cosa nos repartimos acciones, ingresos o lo que sea. Pero de momento el desarrollo es gratis. Y no le dejo participar en el concepto, claro, porque la idea es mía (aunque siempre me aseguro de decir “nuestra idea”).  Lo que pasa aquí es que lo que se busca es un ejecutor, y para eso sólo necesitas tener claro lo que debe ser ejecutado y pagarlo. Para esto, no necesitas un emprendedor. El último caso que sucedió a mi alrededor,  un tipo buscando un co-founder, que no quería explicar la idea (¿entonces cómo voy a decidir si quiero ser tu socio??), y que cuando se le dijo que no, preguntó por servicios tipo Odesk (lo mismo que buscar un co-fundador) para ver si así conseguía que alguien le desarrollara “su idea” por no más de 500 dólares. True story.
  2. Busco un emprendedor, pero a éste no le gusta mi idea. Buscar un emprendedor es como buscar novio o novia. Primero hay que conocerse, ver que hay feeling, salir (o hacer un brainstorm) unas cuantas veces, ya sabes, ese tipo de cosas. Y luego, puede o no puede surgir el amor. Si encuentras un emprendedor que no se enamora de tu idea , a lo mejor no es que no sea emprendedor, a lo mejor es que simplemente no le gusta tu idea. O que no le gustas tú.
  3. Busco a alguien que me ayude con mi proyecto, que además sea técnico. Hay muchas personas que no solo buscan a un programador sino a alguien que les ayude a entender qué es lo que necesitan. El problema es que no lo saben… hasta que lo descubren. Cuando lo descubren, o bien resuelven el problema que tenían, o bien se encuentran con el siguiente problema: seguir pensando que lo único que necesitan es un programador.
  • Nó sé qué tipo de desarrollo busco

Porque desengañémonos, ir a un programador freelance y decirle “quiero que me desarrolles una red social” NO TIENE SENTIDO. Esa red social tendrá una gente a la que dirigirse y otra a la que no, unas pantallas que habrá que diseñar, unas funcionalidades que serán básicas (y otras que no), una manera de guardar los datos de los usuarios en la base de datos, etc. etc. etc.

Y todo eso, hay que hacerlo, y no solo eso, HAY QUE PENSARLO. Si quieres que el programador haga todo eso sé concreto y pide todo lo que necesitas, y si no sabes lo que necesitas, soluciona ese problema ANTES de pedir un desarrollo.

b) Saber cómo se busca

He aquí algunas ideas que hasta ahora, a mi me han funcionado:

  • Tratar bien a los programadores es algo que definitivamente ayuda a la hora de buscar tanto un ejecutor como un emprendedor. Algunos ejemplos: no olvidarte de la primera reunión con ellos, ofrecer remuneración, no cambiar la remuneración cuando ha sido pactada (a menos, claro), desarrollar la idea de forma conjunta.
  • Estar dispuesto a aprender. Vale, algunos programadores no destacan por su sencillez a la hora de explicar conceptos técnicos. Algunos buenos programadores tampoco. Conocer algunos conceptos técnicos no está de más para empatizar (igual que tu esperas que ellos aprendan a explicar los conceptos técnicos de forma no técnica).
  • Valorar el trabajo que se va a realizar (y no sólo decir que se valora), y reconocer el trabajo bien hecho. En realidad esto es algo que no aplica de forma exclusiva al campo de los programadores, a todos nos gusta sentirnos parte de lo que hacemos y que se nos reconozca lo que hacemos bien.

Aprender a emprender vs. aprender a programar

Oh, nosotros los españolitos que en el colegio no aprendemos física ni programación desde pequeños. España siempre en la cola del mundo. No digo que aprender programación desde pequeños no sea una buena idea (ojalá!),  pero eso no soluciona el problema de que la emprendeduría sea considerada una opción real para, en este caso, los programadores recién licenciados. Y eso me lleva a la siguiente pregunta, ¿cómo se aprende a emprender?

En Silicon Valley, las generaciones exitosas de emprendedores invierten en otros emprendedores para que puedan fracasar, aprender, emprender de nuevo, tener éxito y, ahora sí, invertir en la nueva generación de emprendedores. Y también hay mucha gente que no emprende, sí. Pero éstos últimos no son la mayoría.

En España hay emprendedores que invierten en nuevas generaciones de emprendedores, pero todavía no los suficientes y/ o no en las condiciones más óptimas (no voy a entrar en este terreno pantanoso, sobretodo porque mi experiencia en este sentido ha sido positiva). Necesitamos más intentos (y que intentarlo sea más fácil), esto nos dará más éxitos, y más gasolina para alimentar el ciclo.

Nos guste o no, y aunque haya gente que lo esté haciendo muy bien, hay mucha más gente no haciendo nada o haciéndolo mal para que cuando un programador se licencie la opción real más apetitosa no sea precisamente la de emprender.

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