Berlín… at last

Primera vez en Alemania. Casi por casualidad, llega un viaje inesperado: Bonn, Colonia y Berlín.

Mi particular visión de Berlín:

  • Llueve- sol- sol- llueve… me lo imaginaba más gris.
  • Barrios de los que no había oído hablar nunca y que merecen muy mucho la pena (Kreuzberg por ejemplo, el barrio turco).
  • Barrios con QR codes por las calles, como éste que encontramos en Kreuzberg: please smile ? you’re being filmed


  • Casas ocupas cuya existencia descubro tan sólo unos días antes de ir a Berlín (Tacheles). Casa ocupa con exposiciones de arte –> ¡Oh!- me digo. Luego leo en Internet que la quieren tirar abajo (la noticia es de hace tiempo) –> ¿Y si ya la han tirado a bajo? Por un momento pienso que llego tarde. Finalmente la casa existe, hay exposiciones y nos podemos pasear a nuestras anchas por ella… el sitio mola, el ambiente no tanto como esperaba (una que es una romántica… y para lo de los artistas entregados sí que llegamos tarde, unas cuantas décadas).

  • Un césped en frente del Berliner Dom que aunque no sale en los mapas, después de comer, sienta maravillosamente bien.

  • Checkpoint Charlie. Al lado de todos los puntos turísticos de interés hay un McDonalds. Las tiendecitas que venden mascarillas y cachibaches de la segunda guerra mundial molan. El soldado en las trincheras esperando a que te hagas una foto con él… también:/
  • El muro. El paseo de rigor por East Side Gallery no deja indiferente. El trocito de muro que aún sobrevive en la zona de los antiguos cuarteles de la SS tampoco. La exposición al aire libre en esta zona: muy interesante (ve con tiempo, hay información para aburrir al más fanático).

  • 12.000 soldados soviéticos homenajeados en “Tremtower Park”. Impresionante la escena, los cipreses y las enormes estatuas (y el viento).
  • Los semáforos del Este y su Ampelman (que no Apple Man, como le llamé durante todo el primer día).

  • Nos perdimos los mercadillos, es lo que tiene visitar Berlín entre semana. Nos contaron que los flea markets suelen empezar y terminar bastante temprano, así que la cosa es madrugar. A cambio, estuvimos en una zona de tiendas de ropa de segunda mano (de las mil que debe haber), bastante chula. A mi me gustó ésta:

  • Lo de que en cualquier paki, chino o similar se pudieran encontrar cervezas de todos los gustos y colores era de esperar, pero lo de que en cualquier terraza se estuviera de lujo gracias a la mantita del Ikea… eso jamás me lo hubiera imaginado. Y es que, aunque estábamos en Agosto, al irse el sol refrescaba. Menudos estos alemanes, se las saben todas.

Después de cuatro días, me fui de Berlín con la sensación de haber pasado por encima de la ciudad. Así como sobrevolando… y con ganas de más: de más graffittis, de más tiendas de segunda mano, de más rincones con historia, de más noche y de más dar vueltas sin rumbo definido. Aunque Alemania nunca ha sido uno de mis destinos predilectos para el turismo, creo que de esta vuelvo.

3 comentarios

Archivado bajo Viajes

3 Respuestas a “Berlín… at last

  1. Las personas que me conocen bien y que han estado siempre me han dicho que Berlín me va a encantar. Tengo muchas ganas de ir, la verdad.

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