Nadando

Últimamente he recuperado el hábito de ir “con regularidad” a la piscina a nadar. Nado desde que era pequeñita, me encanta nadar, me siento cómoda en el agua… ¡tan cómoda! Pero también me siento muchas otras cosas. Cosas como éstas:

On fire. Cuando estás on fire te sale todo. Aumentas el ritmo y notas como la sensación de velocidad viaja desde las puntas de los dedos de tus pies a las de tus manos. En vez de sentirte cada vez más cansada, te sientes cada vez con más fuerza. Te envuelves en una capa de suave agua y no te la tienes que llevar por delante porque es casi como si no la notaras, es una sencación maravillosa… para mi es “la” sensación.

Nerviosismo. Nerviosa te sientes muchas veces antes de tirarte al agua para competir, se trate de una competición importante o no. Te resbalas en la pileta, te tiras una décima de segundo tarde… esas cosas. Pero ese nerviosismo desaparece completamente al entrar en el agua. Te lo creas o no, ni rastro de él.

Sin embargo, no es esa la sensación de nerviosismo a la que me refiero. Dicha sensación es algo que me sucedió por primera vez cuando tenía 13 años y que no tuvo que ver con los nervios previos a la competición porque sucedió en un entrenamiento. Los dedos de las manos, normalmente los de la derecha más que los de la izquierda, se separan. Es imposible juntarlos, el brazo se sale de su trayectoria y la sensación de pérdida de control es vertiginosa. Esa sensación, más que cualquier otra dentro del agua, me da miedo, me dio verdadero pánico la primera vez. Ahora la veo venir de lejos, me digo que no es más que un fantasma y como, entre otras cosas, no tengo un entrenador que me dice que coloque bien el brazo, “no pasa nada”. Pero si me tiro al agua, distingo claramente cuando algo no va bien en mi, lo que sea, si los dedos de la mano derecha se separan y “no me dejan avanzar”.

Pero si tengo piernas/ Alivio. Esto pasa cuando parece que no avanzas y de repente te acuerdas de que tienes más extremidades a parte de los brazos para avanzar. Ah, las piernas… de cuántas nos han salvado😛

Rampas. A veces simplemente, después de muchas horas de entreno, de competición o, actualmente, cuando estoy en muy baja forma o no me alimento como es debido, mis piernas no responden. A los 500m empiezo a tener rampas en los gemelos en los pies, buf… imposible seguir nadando. Más que dolor, rabia, impotencia.

Letargo. Es cuando te tiras al agua y nadas y nadas y se te va la cabeza y pasas de un pensamiento a otro de forma inconexa como si de una película surrealista se tratara. Ni te enteras de que estás nadando. Fuera del agua se conoce como “soñar despierto” (dentro del agua imagino que también…).

¿Pero cómo puedo haber desperdiciado una oportunidad como ésta??! Esto sólo se da cuando compites (al menos en mi caso), y no durante, sino después de la carrera. Sales del agua, ves tu penoso tiempo (o inclusio tu tiempo mediocre), ves nadar a la gente, y dices “pero qué fácil parece, cómo puedo haberlo hecho tan mal, por qué me sentía tan cansada dentro del agua??!”. Y ese tipo de preguntas. Sueñas con que se hayan equivocado y por el altavoz vuelva a sonar tu nombre en la próxima serie. Pero no, no suena. Y tu oportunidad se ha ido. Y tendrás que esperar a la próxima vez para hacerlo mejor.

Nopueditis. Esta es para mi entrenador, que cuando le decías “no puedo” te contestaba “poder puedes, di que no quieres”. Y tu orgullo se veía tan tocado que te veías obligada a seguir nadando. La nopueditis se daba sobretodo con las series de 10x400m… buf!😛 Ahora se da después de 1.500m cuando dices… venga, tienes que llegar a los 2.000m para conservar tu orgullo😄

Y para terminar, un vídeo de uno de mis ídolos de hace unos años, Martin López Zubero. Yo también quería ser espaldista, pero no me salía😛 Así que al final resultó que fui una nadadora de fondo.

4 comentarios

Archivado bajo Deportes, Vida

4 Respuestas a “Nadando

  1. Buenas, muy buen blog! Felicitaciones!!!

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    Paula y Manuel
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  2. Pues yo sigo igual, hago cuatro largos a crol (me acabo de enterar de que se escribe así en castellano) y ya tengo que cambiar a braza porque no puedo más, literalmente. Diez largos después, ya me estoy asfixiando. Supongo que hago algo MUY mal cada vez que me meto en el agua, pero desde luego la natación me desespera, porque es uno de los deportes que peor se me han dado nunca, en cuanto a fondo.

  3. Me encanta nadar, estuve varios años en natación, pero lo acabé dejando. Ahora que he vuelto de vacaciones y he nadado varios días en la piscina, me han entrado ganas de nuevo de volver a apuntarme.

  4. vramosp

    @Nesta: No lo dejes, luego te sientes taaaaan bien🙂

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