Archivo mensual: junio 2009

Me duele, te duele, nos duele

Leo en un libro que pintaba muy bien pero que está resultado ser, para mi gusto, algo flojo, una reflexión sobre el dolor y el tener en cuenta a los demás. Y me paro a pensar…

El fragmento

Me daba la sensación de que sabían que me causaban dolor pero no querían que lo mostrara para no sentirlo ellos también. Solo pensaban en ellos.

Nota: El narrador del fragmento es un niño de 11 años cuyos padres acaban de comunicarle que van a separarse.

Me paro a pensar…

¿Duele menos si no se nombra, si no se habla… si se ignora? ¿Qué duele más, tu propio dolor o el de una persona a la que quieres y a la que sabes que estás haciendo daño? ¿Qué es menos peor, que te hagan daño sabiéndolo o sin saberlo? Realmente, ¿hay dolores que no se pueden evitar?

La verdad es que cuanto más lo pienso, menos me aclaro… Para mi el dolor es siempre algo muy difícil de tratar. Cuando el motivo del dolor es externo es duro… pero cuando es propio, cuando emana de uno mismo, no sé si decir que es aún peor.

Evitar nombrar el dolor es aún más doloroso… en tanto que cuando las dos partes (emisor y receptor) son conscientes del “daño” que lo causa… ese silencio se convierte en un reconocimiento manifiesto del causante del dolor…

Y no voy a seguir. No vaya a ser que empiece a doler 🙂

El libro: El frío modifica la trayectoria de los peces, de Pierre Szalowski

Fui a comprarlo con mi amiga Virginia, leímos la contraportada y ella dijo “es para ti”. A mi la verdad es que no me acababa de convencer… pero los peces de la portada me parecieron monísimos.

Se lee rápido, es entretenido… Es de estos libros tristes pero con regusto de felicidad que al final no sabes si sí o si no. Bueno, lo cierto es que aún no lo he terminado, así que hasta que no lo termine no lo sabré del todo…

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Alquileres desorbitados

Leo en “Los hombres que no amaban a las mujeres“, la primera parte (para mi la segunda) de la trilogía Millenium de Stieg Larsson, una cita que llama mi atención:

El desdén de Blomkvist por los periodistas especializados en economía se basaba, según su criterio, en una cosa tan simple como la moralidad. La ecuación era muy sencilla. Un director de banco que desvía unos cuantos centenares de millones  para especular temerariamente, no debería mantener su cargo. Un consejero delegado que juega a las empresas fantasma, debería ir a la cárcel. A un propietario que obliga a jóvenes a pagar un alquiler desorbitado y en negro por un estudio de un solo ambiente con lavabo compartido, deberían colgarlo como un jamón.

Eso mismo digo yo 😛 , habitual inquilina de pisos de un sólo ambiente (sin lavabo compartido porque tampoco es compartido el piso).

¿Alquiler desorbitado?

Y ya que estamos, un poco de autopromo… ¿Crees que tu alquiler es desorbitado? Compáralo con otros en la zona o conoce la evolución del precio del alquiler en los últimos meses, por ejemplo en Barcelona.

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Cuando dar muchas vueltas sirve para algo

Esta historia está basada en hechos reales.

Por un lado tenemos a  Miguelito, que lo que quiere que le salga bien es la vida. Y por otro lado tenemos a Thomas Mann, que dice que no hay que hacer deprisa lo que es para siempre. Finalmente tenemos a nuestra protagonista, vamos a llamarla Clara.

Clara se levantó aquella mañana, una mañana soleada pero gris y, como si de una niña de 12 años se tratara, se le ocurrió que le gustaría ponerse a hacer bolitas de lana. Bolitas de lana como ésta:

No de fieltro, y no como éstas otras:

Recordaba vagamente cómo hacer las bolitas… recortar una arandela, pasar la lana, recortar la lana… ¿cuándo recortar? Atar la lana… bolita más o menos terminada. ¿Bolita terminada?

La primera duda que se le planteó, ante tal escenario de incertidumbre acerca de cómo elaborar la bolita, fue el tamaño de la arandela. Arandelas hay de muchos tamaños, Clara dudó entre éstos (más o menos):

Arandelas de tipo 1

Arandela tipo 2 y 3

Las arandelas de tipo 1 tienen un agujero relativamente moderado comparado con las de tipo 2 (las metálicas de la segunda imagen). Las arandelas de tipo 1 funconarían con una lana más o menos gruesa. En cambio, las de tipo 2 no funcionarían prácticamente con ningún tipo de lana, por ser el agujero demasiado grande. Las de tipo tres (la no metálica de la segunda imagen) hubiera resultado ser, en cualquier caso, la mejor opción: agujero pequeño (independientemente del tamaño de la arandela, es decir, de la bolita que Clara quería hacer), ancho considerable… ideal.

Sin pensarlo mucho, Clara recortó una arandela de tipo 1,6. Lana normal, ni gruesa ni fina. Disponía de cordón grueso… pero las bolitas de lana debían ser elaboradas con lana.

Lo que sucedió a continuación fue que, mientras Clara pasaba la lana por la arandela, se fue dando cuenta de algo completamente revelador: había hecho un agujero demasiado grande. A partir de ahí, optó por pasar la lana a toda prisa, necesitaba dar muchas vueltas para poder terminar la bolita a tiempo (ah, el tiempo… siempre hay “un tiempo”). Pero cuántas más vueltas daba, más vueltas se daba cuenta que necesitaría. Ok, se dijo, cortaremos cuando termine el tiempo, y veremos cómo queda.

Vueltas, vueltas, vueltas. “No me va a dar tiempo, si corto de cualquier manera, no quedará bien, no parecerá una bolita.”- se dijo. ¿Qué hacer?

Y de repente, ¡oh!, tuvo una idea… tengo que dar muchas vueltas, las vueltas son necesarias… “¿Puedo terminar la bolita otro día?”– Preguntó. “Claro”- le respondío una voz (vamos a dejar al dueño o dueña de la voz al margen…).

Y eso es lo que sucedió: Clara decidió temrinar la bolita de lana otro día.

Resumen de los hechos y conclusiones

  • Sin pensarlo demasiado, Clara se encuentra con que ha hecho un agujero demasiado grande.
  • Al darse cuenta, Clara intenta terminar cuanto antes, dando vueltas lo más rápido que puede.
  • De repente, Clara empieza a encontrar “gusto” en lo que hace. Se siente más o menos cómoda, también porque ha bajado un poco el ritmo.
  • Lo siguiente de lo que se da cuenta nuestra protagonista es de que hoy no va a poder terminar la bolita, por muy rápida que vaya dando vueltas.
  • Clara se debate entre dos opciones, primero una y luego la otra: terminar de cualquier manera, a riesgo de no conseguir la bolita o, continuar dando vueltas para terminar bien la bolita, en los días sucesivos.
  • Finalmente, Clara se decanta por la segunda opción.
  • Conclusiones: A veces, hacer el agujero grande requiere mucho trabajo. A veces, no es posible terminar algo con la inmediatez que desaríamos. A veces, hay que dar muchas vueltas antes de llegar al resultado deseado.

Lo que yo, como lectora, me pregunto es… ¿Qué pasaría ahora si Clara se levantara mañana con ganas de dibujar en vez de hacer bolitas de lana??

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Tensión superficial

Acabábamos de comer cuando mi prima se ha preparado un café. Un café soluble. Y és que la cafetera de casa es un auténtico asco y el café que hace, todavía más (nota mental: comprar una cafetera como Dios manda).

Encontrábamonos sentadas en el sofá cuando va y me dice “¿quieres ver lo que hace el fenómeno de tensión superficial con el café?”. A lo que yo, que ya me estaba quedando medio sobada con la ñoña de después de la comida, le he respondido con una cara de “¿qué dices que me quieres enseñar?”, que la ha obligado a reformular la pregunta de esta manera “que si quieres ver una cosa curiosa, mira ven”. Ah, una cosa curiosa, acabáramos. Entonces claro. Y me enseña unas gotas muy divertidas en el café. Como si fueran gotas de mercurio pero con café.

Y luego yo vuelvo a lo de la tensión superficial. “¿Qué es eso?”- le pregunto. Y me cuenta algo parecido a esto que luego hemos leído juntas en la Wikipedia:

En física se denomina tensión superficial al fenómeno por el cual la superficie de un líquido tiende a comportarse como si fuera una delgada película elástica. Este efecto permite a algunos insectos, como el zapatero (Hydrometra stagnorum) , desplazarse por la superficie del agua sin hundirse. (…)

La tensión superficial tiene como principal efecto la tendencia del líquido a disminuir en lo posible su superficie para un volumen área/volumen.

De lo que se entera una con una prima como la mía viviendo en casa, aunque sólo sea de forma temporal.

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En la biblioteca ponen Nirvana

En la bilbioteca de esta facultad ponen Nirvana.

Me lo acaba de decir mi prima, que está pasando unos días “de vacaciones” en la biblioteca y, como le pilla cerca, se queda a dormir en mi casa.

Por lo que parece, ponen música para echar a la gente.

A mi me ponen Nirvana en la biblioteca en mi época de estudiante… y no me echan ni a tiros. Es más, igual me planteo estudiar otra carrera.

Qué cosas. Qué facultades. Cómo conecen los gustos de “los consumidores”.

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Mario Benedetti

Voy un poco tarde, pero no escribo este post por la muerte de Mario Benedetti. Aunque bien mirado supongo que sí, que sí es ésa la causa por la cual he llegado hasta aquí. Me explico.

Mario Benedetti falleció hace menos de un mes, el 17 de mayo de 2009, y al día siguiente, tanto la prensa como algunos blogs, daban la noticia. Fue entonces cuando tropecé con éste post en el blog de Lucía Etxebarría. No me cuesta reconocer que jamás hasta la fecha había leído una palabra suya (de Mario Benedetti). O si lo había hecho, no había sido de forma consciente. Simplemente me encantó. El poema me encantó (y también el post, por qué no decirlo, ya que estamos). Me atrapó pero, en medio de la lectura diaria de blogs, correos y twitts, se fue de mi mente tan rápido como había llegado.

Algunos dís más tarde tropecé con otra delícia del poeta, y fue aquí (¡gracias!). Y ese día ya no se me volvió a pasar. Ese día me lo apunté bien apuntado y aquí estoy. Más vale tarde que nunca. De momento compartiendo este poema con todo al que le apetezca… y mañana pasando por la biblioteca a buscar algunos libros.

Espero que lo disfrutéis…

No te salves
No te quedes inmóbil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

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Las chicas que soñaban

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolia, es ésta.

chica

Aunque en mi libro (en catalán), la chica va vestida de verde. Pero diría que es la misma. Y seguro que sueña con lo mismo.

La chica que soñaba con recuperar sus hábitos de lectura, pero no lo conseguía, y al final lo consiguió con esta novela, soy yo.

Hábitos de lectura recuperados

Por algún motivo que no conozco con certeza pero que intuyo, como por ejemplo el hecho de no disponer de una hora de tren diaria hasta el trabajo, hace ya bastantes meses (creo recordar que desde el verano pasado) que, algo que me encanta… me costaba. Se llama leer. Me venía costando taaaaaaaanto. Había probado bastantes cosas…

Pero no ha sido hasta ésta, la novela Stieg Larsson, que he recuperado el hábito. O mejor dicho, que creo haberlo recuperado.

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres es el título de la primera parte; porque el libro de la chica que soñaba tiene 3 partes, y ésta es la primera, y la de la chica que soñaba, la segunda.

También han sacado una película. En España se estrenó el 29 de mayo. Pero yo voy a leer primero el libro, ahora que estoy en racha. Y luego veremos. Veremos la peli, y veremos si sigo en racha.

Sobre la traducción

Ya que estamos, mencionar que la traducción al catalán me ha parecido especialmente simpática. Hay expresiones y adjetivos, desde mi punto de vista bien encontrados, que se repiten a lo largo de la novela. He intentado buscar un par, pero hay uno que no he sido capaz de recuperar. El que sí “cony de mossa complicada”, para hacer referencia a la protagonista.

Y ya está. A recuperar hábitos de lectura, aunque sea a base de bestsellers.

Ah. Los de la novela son de Apple 😉

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