Déjame correr

“Déjame correr” es un cuento que escribí hace tiempo para un concurso. Cuando me llamaron para decirme que no había ganado (al menos me llamaron) me preguntaron que cuántos años tenía. Dije que veintinomeacuerdo y me contestaron “ah, entonces nada”. Y yo “¿por qué?”. “Porque a los menores de 14 les damos un obsequio”. Me quedé chascada😄

Aquí va un trozo sólo y el resto en PDF. Desde ya GRACIAS al que se tome la molestia de leerlo.

Se lo pido cada día, déjame correr papá, déjame correr. Pero él nada. Él nunca me deja correr. Mi padre no es que sea malo, ni que no tenga sentimientos, ni que no quiera jugar conmigo. Mi padre es que no me deja correr.

Yo cada día me levanto, me lavo, me pongo mi chándal, desayuno y me voy al campo a pelotear un rato. Bueno no, no es verdad, eso no es lo que hago cada día. Mi padre me lo dice siempre, que no diga mentiras, pero a mi me sale, me sale sólo. Así que voy a comenzar de nuevo, esta vez sin mentiras.

Yo cada día, después de lo del chándal o los tejanos o lo que sea, voy al colegio. Mi padre me sube al coche y nos vamos hacia allí. En clase hacemos lo que se hace siempre en en estos casos: sumas, sumas llevando, restas, multiplicaciones, divisiones de uno, de dos, de tres, dibujamos, leemos, escribimos y también lloramos y nos reímos. Lloramos porque nos pegamos. Yo siempre le pego a Pablo, que me quita el lápiz y lo tira a la otra punta de clase y a ver quién se levanta a buscarlo, luego no me da tiempo de acabar los problemas, luego siempre me riñen. Y reímos a veces porque nos lo pasamos bien jugando (y haciendo llorar).

Cuando Pablo me tira el lápiz a la otra punta de la clase me dan ataques de nervios. Me tiemblan las piernas y parece como si se fueran a mover solas, sin que yo les diga que se levanten ni nada, solas, ellas por un lado y yo por otro y las piernas cobran vida y se levantan. Me dan esos ataques porque no se puede uno levantar e ir a la otra punta de la clase. No se puede. Un día de estos le voy a pegar tan fuerte que a él también le van a dar ataques de nervios mucho peores que los míos. Papá dice que no sea malo, que hay que ser bueno con los amigos y que es normal, que los amigos se hacen bromas (a veces pesadas) pero a mi no me gustan nada las bromas que me hace Pablo. Un día de estos me voy a levantar y le voy a tirar un examen a él por la ventana, para que sepa de verdad lo que es no poder levantarte a recoger tus cosas y que la profesora te castigue sin salir al patio. Sin salir al patio a pelotear. Todos en el recreo peloteando y tu allí castigado. Todos en el recreo peloteando y tu allí, sentado.

Los niños en el recreo siempre pelotean. Las niñas no, las niñas no pelotean nunca. Hay una niña, Marta, que a mi me gusta mucho..

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2 comentarios

Archivado bajo Relatos

2 Respuestas a “Déjame correr

  1. Irene

    Si, recuerdo cuando me pasaste el cuento. Me gustó un montón y me dejó sorprendida el final. Tienes una forma de escribir que me impresiona y admiro. Además, me hizo sonreír cuando vi frases que oigo en ti a veces: “Será tonto el Juanmi este”. Cuántas veces he oído frases con esta mismo tono…. o ¿será que el tono lo pongo yo por la veces que te he oído decirlo?🙂 Es sorprendente como has descrito la situación… me encanta! La verdad es que eres una genial escritora y sabes expresarte como nunca lo sabré hacer yo y eso hace que esté enganchada cada día a tu blog🙂

  2. Un cuento muy cercano, y una historia medio desconcertante. Y coincido con Irene, cuánto de esa historia son frases que oiríamos decir a la Vane de verdad!

    Enhorabuena🙂

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