Admiración… y un buen consejo dado en el momento oportuno

Este es un post dedicado a una persona a la que admiro muchísimo como profesional (también como persona, pero voy a centrar estas líneas sólo en el aspecto profesional). Lo empecé hacer hace ya unos años (allá por el 2000, sino recuerdo mal) cuando coincidimos por primera vez trabajando juntas, yo en mi primer trabajillo como becaria. Va y me suelta un día (cualquiera):

“Trabajo hay, lo que tienes que hacer es confiar en ti misma, y no te faltará nunca.”

Y yo se ve que me lo tomé bastante a pecho (pensándolo a posteriori)… y años más tarde, cuando nos reencontramos por Linkara, Neurona o vete tu a saber por dónde, me acordé de aquella frase que sin querer había interiorizado, y se lo dije. Pero ella no se acordaba, jeje

A partir de aquel reencuentro empezamos a conocernos un poco mejor, y al enterarme de qué había sido de su vida, de los distintos cargos que había ocupado y de cómo le habían ido las cosas, mi admiración se fue consolidando. En estos casos una se pone un poco feminista “mujeres con éxito”… también las hay, y una se alegra de saber de ellas (y de poder trabajar con ellas, claro está).

Casualidades de la vida, destinos o no sé muy bien el qué, hace un par de meses que hemos vuelto a trabajar juntas, y desde que entré, no ha dejado de sorprenderme. Concretamente, lo que motiva este post, es lo siguiente.

Lo que ha motivado este post

Como digo, hace ya un par de meses que trabajamos juntas. Entre otras responsabilidades, ella lidera un equipo de unos 10 comerciales (más o menos). Un día me di cuenta de que uno de ellos, siempre con la sonrisa puesta (lo juro, no he visto persona igual que este chico…!), se acercó al sitio de ella (que se sienta delante mío) y le empezó a explicar cómo había ido una venta determinada. Ella paró lo que estaba haciendo y le escuchó atentamente, luego le felicitó. Al día siguiente vi que otra de las comerciales se acercaba a repetir la escena. Y al día siguiente otra, y aún otra más. Todos y todas lo hacen. Siempre. Todos y todas acuden, siempre, a ella.

Cuando las ventas no se producen también van a su mesa a pedir consejo o a encontrar un lugar donde resguardarse.

Cuando las ventas más difíciles se producen al fin, hasta he presenciado abrazos. Un día se lo comenté “tía, es una pasada lo que consigues con este equipo, como te quieren, que hasta te abrazan”. Y ella me contestó… “hombre, es que llevaba mucho tiempo sin vender nada, es normal que la abrace.”🙂 Así de fácil, a veces no hace falta nada más

Y he aquí, desde mi punto de vista, el quid de la cuestión. La misma persona que les consuela y les felicita es la que les marca sus objetivos. A mi personalmente, la capacidad de esta chica para conseguir un equipo tan motivado y cohesionado (¿esta palabra existe? se entiende ¿no?), y además de forma tan natural, simplemente me admira.

Y hasta aquí. Tener el privilegio de trabajar con profesionales de este tamaño es lo que me hace crecer, no sólo como profesional, sino también como persona. Y por ello doy las gracias.

3 comentarios

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3 Respuestas a “Admiración… y un buen consejo dado en el momento oportuno

  1. ¡Qué suerte! Esos son grandes modelos a seguir, y fuente de inspiración… Enseñan con el ejemplo, para la mi la mejor forma de hacerlo… Y por cierto, cohesionado existe, y es una hermosa palabra…

  2. Pégate a ella como una lapa, que da abrazos gratis😉

  3. vramosp

    @Introspectre: Pues sí, afortunada me siento. Gracias por confirmar el palabro😛

    @Banyuken: Sí, especialmente cuando haga frío… jaja

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